Esta semana me he sentido con ganas de cambiar, lo comenté en el post anterior. Mucho de eso nace de la relación que tengo con mis padres, sobre todo con mi madre. Ambos tienen historias de vida difíciles, y han podido salir adelante, aún teniendo heridas emocionales abiertas, o en proceso de cierre. De todas maneras mi padre es un sol, y creo que toda la vida no me alcanzará para agradecerle todo lo que ha hecho por mi y mis hermanos, y expresarle todo lo que le admiro. Se dice mucho sobre las relaciones entre las hijas y sus padres, pero particularmente la relación con mi papá es muy sana, y gran parte de ello es porque somos parecidos, nos tomamos la vida con relajo.
Pero con mi madre, la cosa cambia diametralmente.
A ratos culpo la mayor parte de mis trancas a ella. Que me cuestione tanto, que me exija y me sienta amarrada al hogar porque "debo" devolverle la mano. Tener que ser su confidente en cosas que no he pedido, o que continuamente deba hacer el ejercicio de comprenderla, o discutir hasta los gritos y las lágrimas. Mi vínculo con ella no es el más sano, y mejora con la distancia, cuando hablamos de lo superficial y no chocamos en lo cotidiano. Sé que ella me adora, y yo a ella, pero nuestros paradigmas de vida son demasiado opuestos. Mientras ella se casó porque debía hacerlo, y llegó a una casa donde no aportó nada más que con su presencia, yo espero de la vida de pareja una cosa construida en conjunto, donde no existan diferencias de poder.
Por otra parte, ella ha criado hijos sumamente machistas, por la creencia de que "como cuando chicos no tuvieron nana, como tú, no les exijo orden, pero a ti sí, porque eres mujer, y debes ser una señorita". Uff, eso de ser señorita, otro cacho más. Por ella que fuera rosada, delicada, hablara suavecito y me echara perfume a cada rato, pero le salí rebelde, chucheta, buena para la talla y el carrete. Y que me comprara "poco pero bueno", aludiendo a la ropa, y para el colmo, soy muy trapienta, como mi abuela, a quien odia.
Lo difícil de ser hija es amar/odiar a los padres. Querer retribuirles todo el amor, pero estancarte con las mismas trancas que ellos te han puesto. Siento que mi padre no me exige nada más que sea feliz, pero mi madre quiere que sea perfecta. Y no lo soy, no lo seré, y tampoco quiero darle en el gusto.
1 comentario:
No había leído esto te entiendo un poco, durante mucho rato sentí esa "presión" de que la madre quiere que una sea una "leidi", me pasa lo mismo que a tí no me parezco en nada a mi mamá quizás por eso existe esa sensación de "frustración" de la madre por no tener una mini yo. Para mi es manifestación máxima de egoísmo, ¿cómo me di cuenta? un día conversando con ella me planteó que yo debía tener hijos para que alguien me cuidara en la vejez, honestamente no creo que eso sea motivo para dar vida y bueno, ahora que lo escribo me cae la teja de los mensajes indirectos que se generan con la convivencia porque sin que nunca me haya dicho que la cuidara en la vejez siempre lo he tenido como móvil en mis decisiones.
Por lo mismo si bien mi intención no es ser una indolente de mierda, ahora tengo un poco más de conciencia respecto a que debo hacer mi vida y buscar mi felicidad individual libre de esas amarras paternales hasta cuando se pueda.
Saludos
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