lunes, 25 de abril de 2011

¿feliz?

No sé si reir, llorar, gritar, o poner cara de nada (O.O).

La semana pasada me dieron el dato de un trabajo que calza justo con las horas que tengo libre, y con lo que estoy haciendo actualmente. Y postulé, sin mucha fe, porque no me quería frustrar, así como me frustré hace unas semanas cuando postulé a dos trabajos al mismo tiempo, y no quedé en ninguno (y uno de ellos era el trabajo de mis sueños). 

Y surgen tantos miedos, si podré hacer bien todo esto, si lograré emanciparme, si será bueno dejar a la familia para irme sólo un kilómetro más lejos. Quiero disfrutar, me obligo a disfrutar esta etapa, pero tantos miedos! Simplemente no me quiero paralizar. 

Como una de mis nuevas colegas me dijo: "Cuando Dios quiere dar, va a dejar a la casa". Este trabajo no lo esperaba, y quedé, y ahora estoy un poco más cerca de lograr la anhelada...

emancipación

domingo, 17 de abril de 2011

Lo difícil de ser hij@

Esta semana me he sentido con ganas de cambiar, lo comenté en el post anterior. Mucho de eso nace de la relación que tengo con mis padres, sobre todo con mi madre. Ambos tienen historias de vida difíciles, y han podido salir adelante, aún teniendo heridas emocionales abiertas, o en proceso de cierre. De todas maneras mi padre es un sol, y creo que toda la vida no me alcanzará para agradecerle todo lo que ha hecho por mi y mis hermanos, y expresarle todo lo que le admiro. Se dice mucho sobre las relaciones entre las hijas y sus padres, pero particularmente la relación con mi papá es muy sana, y gran parte de ello es porque somos parecidos, nos tomamos la vida con relajo. 

Pero con mi madre, la cosa cambia diametralmente. 

A ratos culpo la mayor parte de mis trancas a ella. Que me cuestione tanto, que me exija y me sienta amarrada al hogar porque "debo" devolverle la mano. Tener que ser su confidente en cosas que no he pedido, o que continuamente deba hacer el ejercicio de comprenderla, o discutir hasta los gritos y las lágrimas. Mi vínculo con ella no es el más sano, y mejora con la distancia, cuando hablamos de lo superficial y no chocamos en lo cotidiano. Sé que ella me adora, y yo a ella, pero nuestros paradigmas de vida son demasiado opuestos. Mientras ella se casó porque debía hacerlo, y llegó a una casa donde no aportó nada más que con su presencia, yo espero de la vida de pareja una cosa construida en conjunto, donde no existan diferencias de poder. 

Por otra parte, ella ha criado hijos sumamente machistas, por la creencia de que "como cuando chicos no tuvieron nana, como tú, no les exijo orden, pero a ti sí, porque eres mujer, y debes ser una señorita". Uff, eso de ser señorita, otro cacho más. Por ella que fuera rosada, delicada, hablara suavecito y me echara perfume a cada rato, pero le salí rebelde, chucheta, buena para la talla y el carrete. Y que me comprara "poco pero bueno", aludiendo a la ropa, y para el colmo, soy muy trapienta, como mi abuela, a quien odia. 

Lo difícil de ser hija es amar/odiar a los padres. Querer retribuirles todo el amor, pero estancarte con las mismas trancas que ellos te han puesto. Siento que mi padre no me exige nada más que sea feliz, pero mi madre quiere que sea perfecta. Y no lo soy, no lo seré, y tampoco quiero darle en el gusto. 

sábado, 16 de abril de 2011

Nuevos rumbos

Me pican las manos por hacer algo nuevo. No sé si encontrar un trabajo complementario, o vivir sola, o cambiarme de ciudad. Sólo sé que necesito hacer algo diferente, porque la monotonía de hace un año me complica. Sé que cuento con el apoyo de mis amig@s, pero estos días he descubierto que soy una cobarde, que no paso de buscar departamento por internet, y vivir apurada me asusta. 

Quiero crecer, ser adulta pronto, pero me asusta la idea. 

viernes, 1 de abril de 2011

"El hombre de mis sueños"

Anoche "I have a dream". Pero uno de esos perturbadores. Nuevamente se apareció el sujeto que invento de la mezcla de hombres con quienes he estado, pero esta vez estábamos juntos, y me invitaba a una tocata de metal, y yo lo acompañaba porque sentía que debía hacerlo, porque era mi "pareja", y quería acompañarle en sus gustos. Entrábamos de la mano y nos sentábamos en una esquina, y veía a uno de mis ex (metalero), tomando cervezas junto a sus amigos, pero nos saludábamos sólo con la vista, porque yo no quería contarle a mi "pololo" que había uno de mis ex en ese lugar. 

En un momento de la tocata mi "pololo" iba al baño, y me quedaba sola, y le decía al ex que sabía que teníamos una cita pendiente, pero que no quería hacerle eso a "mi pololo", porque lo quería, y no deseaba hacer cosas que enturbiaran la relación. Y mi ex comprendía bien, y me decía que tampoco quería salir conmigo, porque su polola podía sentirse celosa, y tampoco quería hacerla sufrir, porque él la quería. 

Luego "mi pololo" llegaba, le daba un beso, le hacía cariño en una oreja, le decía que lo quería mucho (y me salía la voz ronca y todo, jajaja!) y me arrimaba a él a seguir escuchando la tocata, sentados en sillas. 

Friki. Creo 0 en la interpretación de los sueños, onda esa de los libros que venden para engrupir a la gente engrupible (sorry si insulto a alguien, no es la idea), pero de los cinco años de U, me quedó muy claro que los sueños son interpretables sólo por el soñante, pero este sueño no lo quiero interpretar, porque puede que no me guste lo que salga, porque me asusta saber lo que realmente deseo, quizás porque soy super buena en eso de ningunearme los sentimientos (he escrito sobre eso). 

Igual me dan ganas de conocer a alguien como el que invento en los sueños. Suena tan cliché como decir "quiero conocer al hombre de mis sueños", pero ese sujeto inventado está siendo repetitivo, y quisiera sentir lo que siento al soñar todos los días estando despierta. 

¡Prohibido hablar!

El martes llegué a la escuelita con mucho frío y la cara hasta el suelo. Obvio que me preguntaron que qué me pasaba y yo respondí "maah, parece que me quiero resfriar". La verdad, no sentía nada más que frío y lata de volver a una pega que me gusta sólo 40%, pero de repente tengo respuestas automáticas. 

El miércoles en la mañana desperté con una leve picazón en la garganta, y el pecho doliéndome un poco, me arropé bien y partí nuevamente a la escuelita. Sentí más frío de lo normal, y a lo largo del día el dolor en el pecho aumentaba. En la tarde hubo autocuidado (o autodestrucción?), fumé, aspiré humo, y me largué donde FWB, donde llegué un poco ronca (y jugosa). 

Ya el jueves desperté hablando menos, y con la sensación de que no podía tragar algo que estaba en mi garganta, por más agua que bebía. Hablé despacio, el dolor del pecho permanecía, y mientras más hablaba, menos clara me salía la voz. Esto ya me había pasado un par de veces, me da laringitis con bronquitis y quedo muda. Sólo que nunca había sido con tan pocos síntomas. 

Y hoy tenía que ir a freelancear a otro colegio, desperté a las 6.40 am, como todos los días que debo trabajar, y traté de hablar... y no emití ni un sólo sonido!!!! obvio que me desesperé, e hice gárgaras, tomé agua, comí galletas, tosí mucho, traté de dármelas de ventrílocua, pero no pasó nada, seguí sin hablar. Me desesperé y llamé para avisar como fuera al colegio de que no podría ir, porque no podía hablar, y raspando todas mis cuerdas vocales y forzando el estómago dije:

- Aló? Pepita? Habla Nati Sch., te llamo porque estoy afónica y creo que no podré ir a trabajar hoy, pero te llevo los informes el lunes sin falta, y el lunes termino la pega que tenía pendiente
- Oh, sí, apenas te escucho, pero ok, yo le digo al jefe
- Gracias, eres muy amable... que estés bien!
- Tú igual, mejórate!

Y toda la mañana en cama. En la tarde fui donde la doctora (que me ve desde que tengo 12 años, donde curiosamente pesaba lo mismo que a los 24), y me recetó un jarabe y dos tipos diferentes de pastillas, porque le dije textual EL LUNES NECESITO ESTAR HABLANDO! YO TRABAJO HABLANDO!

Y su recomendación fue: medicamentos, líquido, arroparme para que el virus no pase a bicho malévolo purulento, y quedarme en estricto silencio. Y si sigo disfónica, otorrinolaringólogo, y fonoaudiólogo. Asi que aquí estoy, haciendo reposo bien arropada, y sin hablar.