Hace un par de años me vi envuelta en la relación más desgastante del mundo. El problema es que el Dani era demasiado intenso: si tenía que querer, tenía que ser el amor más grande y poético del mundo; si iba a hacer el amor, tenia que tener dos orgasmos como minimo, y si iba a fumar, se volvía adicto. Con el tiempo, porque siempre una se da cuenta con el tiempo, vi que no era falta de amor hacia mi, sino hacia él mismo, más una inseguridad tan grande que necesitaba ser querido en exceso para que le dijeran que era "especial". Querer mucho y entregar todo desgasta y deja vacíos, porque además sabíamos que era una relación de plazo fijo, que no podía seguir así para siempre porque nadie puede vivir así por mucho tiempo, ¿cierto?
Pensé que jamás iba a poder terminar con el Dani, ya que estaba envuelta, dependiente, cambiada y estúpida: dejé de juntarme con personas, conocí a otras nuevas y quise empaparme de esas experiencias, pero nada resultó de una manera feliz, al contrario. Ahora, después de pasados un par de años me di cuenta de que la "experiencia de la intensidad" como le digo, no fue bonita, fue desgastante, porque NO SE PUEDE amar con tanta intensidad, es vivir en un tobogán cayendo todo el rato, algo muy entrenido, pero que necesitas que termine pronto para estar tranquila, y después terminas mareada y con ganas de no subirte a ninguno nunca más.
Y eso me pasó. Me agoté y terminé con ganas de querer lo justo y necesario (asi como estresarme lo justo y necesario, jajaja!).
También fue mi responsabilidad, y lo asumo. Venía saliendo de otra relación de adolescentes con el Edu, y ese pololeo era demasiado ideal, onda mis amigas juraban que nos ibamos a casar y seríamos el matrimonio perfecto con casa en la playa y 4x4 para ir a comprar pan al mall. Pero el Edu era re bueno para ningunear y guardar las apariencias, ¡¡¡¡a los 18 años!!!! Asi que no, shao, lo dejé por el Dani que era más real, más intenso, y me quería con mis aros hippies y mis silencios eternos.
Por eso lo que tuve con el Dani es de esas relaciones que sirven para haber películas, pero no para vivirlas. En eso surge esta entrada, lo que pasaba en esta pieza.
Aquí viví situaciones angustiantes: peleas, reencuentros, soledades, intentos de suicidio, sentimiento de paz, felicidad enorme... de todo, y muy intenso. Soy una convencida de que los lugares guardan energía, y pese a todas las personas que han estado aquí, esa energía no se va, porque hoy, en la noche, me envuelve y me angustia. En las noches me encerraba en la pieza de la esquina a hablar hasta que amanecía con el Dani, quien para "probar" que yo lo quería, me amenazaba con terminar, y yo tonta como una cabra me angustiaba porque nadie puede abrazar por chat. Me da un poco de verguenza admitirlo, pero es parte de superarlo, de decir que ahora jamás volveré a caer en una situación así de pendeja.
Hasta que un dia de septiembre, después de mucho hablarlo con Jack (mentira, fueron tres veces, una le conté todo, la otra dijo que me entendía y la última me abrazó y ahi supe que tenía que dejar al Dani o le terminaría poniendo el gorro y eso nunca), le dije que no podía más, y que me creyera, porque no podía seguir con él. Igual se hizo el fuerte, el poético, el lluvia en la ventana. Seguimos juntándonos un par de veces, pero me fue dando asco él, su falta de amor propio, el querer asegurarse mediante otra persona y no poder ser nada por si solo, si no estaba con alguien que lo alabara. Me dio pena y le dejé de tener cariño. Cosa que jamás me pasó con el Edu, con él sigo soñando que somos el matrimonio perfecto. Es una cosa bien rara, porque sueño con que el Jack+Edu, algo asi como un Educk (ajajaja), y siento que ese, sería el hombre perfecto.
Sólo en mis sueños.