viernes, 1 de abril de 2011

¡Prohibido hablar!

El martes llegué a la escuelita con mucho frío y la cara hasta el suelo. Obvio que me preguntaron que qué me pasaba y yo respondí "maah, parece que me quiero resfriar". La verdad, no sentía nada más que frío y lata de volver a una pega que me gusta sólo 40%, pero de repente tengo respuestas automáticas. 

El miércoles en la mañana desperté con una leve picazón en la garganta, y el pecho doliéndome un poco, me arropé bien y partí nuevamente a la escuelita. Sentí más frío de lo normal, y a lo largo del día el dolor en el pecho aumentaba. En la tarde hubo autocuidado (o autodestrucción?), fumé, aspiré humo, y me largué donde FWB, donde llegué un poco ronca (y jugosa). 

Ya el jueves desperté hablando menos, y con la sensación de que no podía tragar algo que estaba en mi garganta, por más agua que bebía. Hablé despacio, el dolor del pecho permanecía, y mientras más hablaba, menos clara me salía la voz. Esto ya me había pasado un par de veces, me da laringitis con bronquitis y quedo muda. Sólo que nunca había sido con tan pocos síntomas. 

Y hoy tenía que ir a freelancear a otro colegio, desperté a las 6.40 am, como todos los días que debo trabajar, y traté de hablar... y no emití ni un sólo sonido!!!! obvio que me desesperé, e hice gárgaras, tomé agua, comí galletas, tosí mucho, traté de dármelas de ventrílocua, pero no pasó nada, seguí sin hablar. Me desesperé y llamé para avisar como fuera al colegio de que no podría ir, porque no podía hablar, y raspando todas mis cuerdas vocales y forzando el estómago dije:

- Aló? Pepita? Habla Nati Sch., te llamo porque estoy afónica y creo que no podré ir a trabajar hoy, pero te llevo los informes el lunes sin falta, y el lunes termino la pega que tenía pendiente
- Oh, sí, apenas te escucho, pero ok, yo le digo al jefe
- Gracias, eres muy amable... que estés bien!
- Tú igual, mejórate!

Y toda la mañana en cama. En la tarde fui donde la doctora (que me ve desde que tengo 12 años, donde curiosamente pesaba lo mismo que a los 24), y me recetó un jarabe y dos tipos diferentes de pastillas, porque le dije textual EL LUNES NECESITO ESTAR HABLANDO! YO TRABAJO HABLANDO!

Y su recomendación fue: medicamentos, líquido, arroparme para que el virus no pase a bicho malévolo purulento, y quedarme en estricto silencio. Y si sigo disfónica, otorrinolaringólogo, y fonoaudiólogo. Asi que aquí estoy, haciendo reposo bien arropada, y sin hablar. 

No hay comentarios: