No sé si reir, llorar, gritar, o poner cara de nada (O.O).
La semana pasada me dieron el dato de un trabajo que calza justo con las horas que tengo libre, y con lo que estoy haciendo actualmente. Y postulé, sin mucha fe, porque no me quería frustrar, así como me frustré hace unas semanas cuando postulé a dos trabajos al mismo tiempo, y no quedé en ninguno (y uno de ellos era el trabajo de mis sueños).
Y surgen tantos miedos, si podré hacer bien todo esto, si lograré emanciparme, si será bueno dejar a la familia para irme sólo un kilómetro más lejos. Quiero disfrutar, me obligo a disfrutar esta etapa, pero tantos miedos! Simplemente no me quiero paralizar.
Como una de mis nuevas colegas me dijo: "Cuando Dios quiere dar, va a dejar a la casa". Este trabajo no lo esperaba, y quedé, y ahora estoy un poco más cerca de lograr la anhelada...

1 comentario:
Felicitaciones, te mando todas mis
"gud vaibreishon!".
Publicar un comentario